Si estás sólo → Disfruta de la libertad de conectarte y relacionarte. ¿Nuevas aventuras, por qué no? La buena comunicación favorece las relaciones estables de seguridad y afecto. Valor: MENTE ABIERTA.

Si estás acompañado → Comunícate bien contigo y con tu pareja. Comparte. ¿Transita por roles diferentes, por qué no? Supone un cambio, ¡aprovéchalo! Valor: FLEXIBILIDAD.

Si estás muy acompañado → Todo lo anterior y mucha “CREATIVIDAD”.

En momentos bonitos, la comunicación resulta relativamente fácil.  En una etapa de crisis hay menos comunicación y puede ser enredada y confusa.

Es una buena ocasión para entender el poder constructivo de la comunicación, renovar nuestros vínculos y favorecer la llegada de nuevas compañías.

En este tiempo diferente, la persona funcional es la que se adapta en forma constante y gradual a los cambios. Saber resolver dificultades y lograr acuerdos satisfactorios es lo que hace crecer la unión en nuestras relaciones. Muchas veces necesitaremos tener creatividad personal para seguir reforzando nuestros lazos.

El lenguaje construye nuestra realidad

Las palabras dejan huella. El lenguaje, nuestro modo de expresión natural, posee el poder para lo mejor. Transforma nuestros pensamientos, emociones y conductas. Piensa lo que vas a decir, lo que te dices a ti misma, a ti mismo, y a los demás.

La palabra “sí” genera dopamina, hormona del bienestar. Toda expresión verbal genera una descarga emocional en el cerebro. Verbaliza en positivo, en afectivo.

¿Qué me estoy diciendo, qué estoy diciendo? ¿Cómo me lo estoy diciendo, cómo lo estoy diciendo? ¿Es positivo?

¿Quieres hablar conmigo?

Enrique Matarín de Dios

Psicólogo Clínico. Acreditado en Psicología Coaching.